La aldea en Lugo



Durante muchos años he visitado esta aldea en Lugo de donde es mi familia originalmente, recuerdo desde niño compartir con todos la preparación de la tierra, la siembra, la sega y la recolección de la hierba seca en forma de pacas. También ir tras el ganado para soltarlos en el día y recogerlos para ordeñar la nutritiva leche que cenábamos con el cola cao, o con el pan en forma de mantequilla, y para que hablar del pan de centeno también cultivado allí que además comíamos con mi miel preferida, la de las abejas que producían este néctar a sólo 100 metros de la casa.


Eran tiempos y espacios tan naturales que las vacaciones se habían convertido en la semilla de mi pasión por el medio ambiente, la sencillez y el respetar el entorno que hasta te permitía agacharte para beber el agua del riachuelo que discurría a través del molino.


Una visita mas al resto de la aldea y nos encontramos con las siguientes curiosidades que se han agregado al paisaje, no quiero decir con esto que sea negativo, al contrario, es muy diferente integrar la tecnología para poder seguir avanzando hacia una vida y un desarrollo sostenible que tener que depender del avance tecnológico para avanzar sin tener en cuenta el daño que le hacemos a estos espacios.


Paneles solares como fuente de energía y conectados a Red.


Aprovechando estos para pasar mejor el calor.



Cosechas y aire puro, calidad del aire.

Siempre agradezco la oportunidad de visitar la aldea; la energía se recarga, las cargas se aligeran, y el respirar se hace con mucha mas fuerza.


Comienzan las cosechas a dar sus frutos y las recetas comienzan a variar según la temporada, nuevos sabores, frescos y llenos de vitaminas, minerales que nutren con mucha mas intensidad, las frutas y verduras quizás no son tan perfectas pero están cargadas con unos sabores que nos parecerán nuevas variedades.


Podría seguir añadiendo imágenes como estas, pero estoy seguro que muchos de vosotros también han disfrutado y convivido en estas condiciones y de lo que mas estoy seguro es que también agradecen como yo el bienestar que nos proporcionan tanto a la mente como al cuerpo.

Disfruten, cuiden, respeten y compartan estos hábitos.
Y ahora respiro bajo este carballo centenario.